lunes, 7 de febrero de 2011

sábado, 22 de enero de 2011


Factores que cierran la puerta del dolor

-Calma y relajación.
-Control de ansiedad.
-Aumentar el optimismo.
-Reducir la depresión.

- No centrar la atención en el dolor.
- Distracciones.
- Conocimiento acerca del dolor.
- Estrategias para el control del dolor

Factores que abren la puerta del dolor

-Gravedad de la herida.
-Tamaño de la herida.
-Tensión muscular.

-Ansiedad,nerviosismo.
- Ira, enfado.
-Depresión, tristeza.
-Preocupaciones.

-Atención hacia el dolor.
- Aburrimiento.
- Pensamientos negativos.
- Falta de control sobre el dolor.

Los cambios climáticos, estrés, depresión, ansiedad, exceso de ejercicio, son factores que abren la puerta del dolor y contribuyen a un empeoramiento de los síntomas.

lunes, 17 de enero de 2011


¡Libérese de la tensión!
Descanso y tiempo libre..Un respiro en una vida agitada


Hay muchas razones en nuestras vidas por las cuales sentimos tensión. En algunas personas, la tensión suele ser pasajera, causada por una circunstancia específica; en otros casos, la tensión puede marcar un estado emocional permanente. En cualquiera de las dos situaciones, la tensión hace estragos en el cuerpo humano, los cuales tarde o temprano, comenzarán a manifestarse de distintas maneras.
Por lo general, una persona tensionada no es consciente de su estado, ya que lo ha interiorizado y la ha hecho parte de su vida, sin percatarse de los daños que le provoca.

¿Por qué existe la tensión?

Cuando esas situaciones se alargan en el tiempo, llegando a convertirse en crónicas, el cuerpo se queja. La mente acelerada deposita en músculos y huesos ritmos y rigideces para las cuales no llegan descansos adecuados. Hay personas tensas que quieren relajarse pero no pueden, el cuerpo se les resiste. No encuentran una postura que les libere de la carga. Su mente, asimismo, no puede liberarse con facilidad de las presiones que —grandes o pequeñas— se ve obligada a soportar.

¿Cómo relajarse?

No se permita vivir largos periodos con síntomas de tensión excesiva. Dolores en la nuca o molestias en algún punto de la columna vertebral y trastornos del sueño suelen ser los más habituales. Atájelos cuanto antes mejor y visite a un especialista.

Ponga descansos en su actividad. Cada dos horas incorpore unos minutos de descanso.

Si está preocupado mentalmente, debe airearse. Salga del lugar donde está y distráigase por un rato.

Relaje hombros, cuello y nuca. Sencillos giros a uno y otro lado, de pie o sentado con la espalda recta le ayudarán.

En momentos tensos respire profunda y lentamente. La respiración es básica. Un buen descanso es liberar cuatro o cinco minutos para respirar bien.

A lo largo del día haga una pausa más larga, de unos diez o quince minutos. Comience con la respiración profunda y luego haga ejercicios sencillos de relajación muscular.

Acuéstese en un sofá. Si no tiene sofá junte dos sillas. Descálcese. Suba las piernas. Suelte los músculos de ambas piernas. Junte y separe las rodillas. Mantenga la columna recta, la espalda bien apoyada.

Si es una persona poco constante, busque compañía para hacer ejercicios de relajación.

Estos ejercicios le producirán numerosos beneficios: reduce las tensiones y el cansancio, incrementa el descanso, previene problemas físicos a medio y largo plazo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

martes, 30 de noviembre de 2010


El dolor crónico afecta a la vida personal y social del paciente
El dolor es un síntoma por el que acuden al médico de familia la mayor parte de los pacientes. Y es algo que genera no solo disconfort y malestar sino una enorme preocupación en el paciente y en su entorno. Cada persona percibe el dolor de una forma más o menos intensa, pero a grandes rasgos podemos diferenciar dos tipos de dolor frecuentes, el dolor agudo y el dolor crónico. En cualquier caso, existe tratamiento y alivio para la mayoría de los casos.

El dolor es un hecho subjetivo y la mejor medida es la que puede dar el propio paciente; para ello, el médico le pide que cuantifique el dolor en una cantidad que puede estimarse del 0, que es no tener dolor, al 100 que es el máximo. Después debe caracterizar el dolor, explicar cómo es, dónde duele y desde cuándo.

Hay técnicas que intentan objetivizar el dolor; técnicas que miden la temperatura de la zona, otras que miden las estimulaciones eléctricas que derivan de la zona dolorida, otras miden el registro a nivel cerebral la sensación dolorosa. Se puede ver como personas que tienen un dolor en determinadas partes del cuerpo y se vuelve crónico, como se va modificando el mapa de su cerebro y como se va alterando, a su vez, cuando se le aplican tratamientos para irlo controlando. Hay técnicas que intentan cuantificarlo y caracterizarlo.

El dolor es una de las causas más frecuentes de consulta; una de cada 5 personas que acuden a un centro de atención primaria lo hacen por dolor. los más frecuentes son los dolores ósteoarticulares, derivados de artrosis, lumbalgias de tipo mecánico, traumatismos...; luego les siguen un grupo de dolores del tipo dolor de cabeza y otros tipos como el dolor neuropático producido por la propia alteración del sistema nervioso y después el dolor oncológico, derivado de procesos tumorales. También existe un grupo mixto llamado misceláneas, donde están la fibromialgia, el dolor crónico no definido, la odontalgia...

Cuando el dolor dura más de 3 meses, empieza a tener características propias, ya no ligadas a la lesión que lo produjo y llega a establecer un cuadro que puede considerarse una entidad patológica. Entonces el objetivo es tratar al propio dolor más que a la causa que lo provocó. El dolor crónico hace sufrir a quien lo padece y va ligado a la sensación de depresión, pobreza, de pensamientos de destrucción y afecta a la vida social y personal del paciente.

Un dolor agudo es fácil de tratar, pero el dolor crónico es más complicado. Necesita tratamiento y un enfoque multidisciplinar que impliquen terapias físicas, psicológicas y farmacológicas. Dentro de estas hay tres grandes grupos, donde están los analgésicos puros (paracetamol, opioides) que alivian el dolor; antiinflamatorios, que alivian el proceso inflamatorio que pueda acompañar al dolor y los coadyuvantes, donde están fármacos que inicialmente no se espera que sirvan para este cuadro pero que tienen importancia, puesto que controlan determinados tipos de dolor como los antiepilépticos, los moduladores del estado de ánimo y que controlan el dolor crónico de características neuropáticas.

Un parche transdérmico es una forma de administrar un medicamento a través de la piel, en el que hay un material con un fármaco diluido en él y a través del contacto directo con la piel se va absorbiendo de forma progresiva la sustancia. Se utiliza para fármacos del tipo opioides o derivados que son para dolores moderados. Con ellos, se evitan lesiones gastrointestinales.